Testimonio

llamado de amor y Misericordia

Testimonio de Sor María Luisa Galarza García

img192img191Libro pasando paginas

Nací el 6 de Marzo de 1977, en Cuenca, Ecuador. Mis padres muy cristianos, temerosos de Dios, sembraron con su ejemplo en mí la fe cristiana. A la edad de 14 años, en cuarto año de bachillerato, unas Religiosas visitaron el colegio, sentí cierta inquietud, ellas no volvieron, yo seguí mi vida hasta que me gradué y me puse a trabajar; animada por mis tías entré al Camino Catecumenado, jamás me imaginé  que por aquí Jesús me conquistaría para Él, a los nueve meses de haber ingresado en el Camino, se realizó una peregrinación de jóvenes de todo el Ecuador, me puse en intensa oración para que el Señor me iluminara. Llegó aquella peregrinación, en la clausura pidieron a los jóvenes que sentíamos el llamado, pasar al presbiterio para que el Sr. Obispo nos impusiera las manos, solo recuerdo que me deslicé por la pared y cerré los ojos, diciendo interiormente: “yo no soy capaz Señor”; solo Jesús y María saben cómo llegué hasta el presbiterio, cuando abrí los ojos estaba de rodillas, llorando muy emocionada, el Sr. Obispo estaba imponiéndome las manos; mis padres, no muy de acuerdo con esta decisión, me apoyaron, ingresé al Noviciado el 1 de Octubre de 1996, hice mis votos perpetuos el 16 de Septiembre de 2006. Han pasado 19 años, la mano amorosa y misericordiosa de Dios y de María Santísima me han sostenido en cada caída, equivocación, que he tenido como humana.

Doy gracias infinitas a Dios por su llamado gratuito, pongo mi vida, mi vocación como Sierva de María en sus manos e imploro me sigan ayudando en mi fiel y santa perseverancia.

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Testimonio_ Sor Teresa Gil

Testimonio

Me llamo Sor Catalina Vásquez García, soy de Medellín, Colombia, tengo 21 años y soy juniora de la Congregación de Siervas de María, Ministras de los Enfermos. En mi corazón brota rebosante de alegría una acción de gracias al Señor, dador de todo bien por el don maravilloso de la vocación Religiosa y por ser una Sierva de María, hija de Santa María Soledad Torres, sirvo con amor y gozo a nuestros hermanos enfermos a nivel corporal y espiritual y luchar ardientemente de la mano de Jesús para ganar mas almas para el Cielo; que la Santísima Virgen María, que dijo “Sí” sin matices a Dios y no se reservó nada, me ayude a responder día a día al Dios amor. El 8 de Diciembre de 2010 renové mis votos confiada en la gracia de la llamada que Dios me hizo un día.

Mi nombre es Sor Stephanie Alvarez Barrantes, soy Costarrisence ingrese a la comunidad de Siervas de María a los 19 años de edad, me siento muy contenta de haber dicho Sí a la llamada de Dios, El nos dice en su Palabra “Venid y vereis”, no tengamos miedo a remar mar adentro; El nos dará su gracia para anunciar con nuestro testimonio de vida que Jesucristo está vivo, es más, dentro de cada uno de nosotras y enamorado. Soy consciente que El necesita de mis manos para aliviar al que sufre, necesita de mis pies para llevar un mensaje de esperanza, de reconciliación a ese enfermo que vive solo y necesitado de misericordia. ¡Dar la vida por Jesús al servicio de los demás, nos da la verdadera alegría!.

Mi nombre es Sor Omaira Jerez, soy Colombiana, tengo 29 años, llevo cuatro años de estar en esta Congregación de Siervas de María, Ministras de los Enfermos, renové mis votos a los pies de la Santísima Virgen, el día de la Inmaculada el 8 de diciembre, les puedo decir que en esta comunidad se realiza una obra maravillosa al tender la mano al que sufre, me hace feliz darme al hemano que verdaderamente necesita de mi ayuda y poder hacerle feliz.

Catalina de nacionalidad colombiana y Sandra de nacionalidad ecuatoriana, en el Noviciado nos dicen: ” La vocación es fuente de felicidad, de gozo interior, de serenidad; no sufre ningún tipo de desengaño, porque no nace su vocación de la huída del mundo sino para un compromiso humanizador. Con lucidez rechazamos la servidumbre de los señores de la tierra”. Además nos dicen: ¡Señor, sigue siendo el Refugio y el Lote encantador de mi vida!